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Causas cotidianas del mal aliento

Aunque cuides tu higiene bucal, puedes seguir teniendo mal aliento. Estas son algunas situaciones del día a día en las que es probable que un enjuague rápido te saque de un apuro.

Un día ajetreado en la oficina

El mal aliento acecha en todos los rincones. A lo mejor has comido rápido porque llevas todo el día de reuniones. O puede que alguien decidiera celebrar su cumpleaños con un delicioso pastel. O quizá te dejaras tentar por un tentempié a media tarde. Todos esos alimentos azucarados, ricos en proteínas, pueden generar un aliento poco adecuado para una reunión de negocios.

Primera cita

Salir con alguien por primera vez es algo muy serio, pero es importante mantener la calma. Da igual que te cepilles los dientes, uses hilo dental y te enjuagues antes de salir de casa: los nervios pueden jugarte una mala pasada y resecarte la boca, causando un olor desagradable y estropeando lo que podría haber sido una velada estupenda.

De copas con los amigos

Salir con los amigos es una forma ideal de relajarse. Pero no olvides que todos esos brindis disminuyen la producción de saliva, generando el ambiente propicio para las bacterias causantes del mal aliento,  que pueden quedarse contigo incluso mucho después de que se acabe la fiesta.

El café de las mañanas

Tomar un café justo antes de comenzar a trabajar puede ser un hábito imprescindible (sobre todo los lunes por la mañana), pero seguramente sea también buena idea dedicar 30 segundos a la limpieza bucal para evitar que tus compañeros sepan lo que has desayunado en cuanto comiences a hablar.