Causas del mal aliento

En lugar de intentar disimular el mal aliento, debemos tratar el problema de la boca que lo causa y que persiste pese a todos nuestros esfuerzos. Para ello es muy importante conocer las causas del mal aliento a la perfección y saber cuál es la que te puede estar pasando a ti.

Boca seca

La poca producción de saliva, como cuando tienes la boca seca, puede provocar mal aliento. Esto se debe a que la saliva no podría ejercer su función natural: arrastrar las bacterias y los restos de comida que quedan en la boca.

Problemas de salud y mal aliento

Con frecuencia nos apresuramos a culpar del mal aliento a los sospechosos habituales, como la cebolla, el ajo o el café. Pero hay ocasiones en que ellos no son los culpables. Es más, puede que el origen ni siquiera esté en la alimentación. Vamos a ver algunas causas del mal aliento que no son tan evidentes:

  1. Problemas estomacales

    Problemas de digestión, estreñimiento o trastornos intestinales pueden provocar que el olor de los alimentos ingeridos retorne a la boca. Otro problema digestivo común deriva del desequilibrio entre las bacterias buenas y las malas en el intestino; los alimentos no se descomponen debidamente y causan reflujo gástrico y exceso de levadura o de fermentación, es decir, mal aliento.

  2. Sinusitis

    A veces, el goteo nasal puede ahuyentar a todas las personas con las que hables. El motivo es que el exceso de mucosidad puede caer por la garganta, donde se acumula y ofrece un lugar donde las bacterias proliferan, creando mal aliento. En el caso de la sinusitis, el moco deja de circular, se acumula y permite que las bacterias se apoderen de la boca y generen ese olor fétido. Cuando el mal aliento puede ser consecuencia de una sinusitis, es recomendable consultar al médico, quién posiblemente derive el caso al otorrinolaringólogo.

  3. Diabetes

    La diabetes provoca la fluctuación de los niveles de azúcar en sangre y puede dejar la boca a merced de enfermedades periodontales que provocan el mal aliento. El exceso de glucosa en los dientes y encías aumenta la presencia de bacterias y puede ocasionar una enfermedad periodontal, gingivitis e infecciones. En esos casos la situación puede resultar mucho más serio que un mero caso de mal aliento, ya que la inflamación causada por estas enfermedades puede afectar al metabolismo y agravar la diabetes.

  4. Algunos medicamentos

    A veces el remedio no es peor que la enfermedad, pero termina por causar otros problemas. En este caso, algunos medicamentos, como los que se recetan para la tensión arterial, los antihistamínicos y los antidepresivos, pueden causar xerostomía o sequedad bucal. La sequedad bucal es proclive a interrumpir la producción de saliva y es uno de los factores que más influyen en el mal aliento. Algunos medicamentos también liberan sustancias químicas en el organismo que pueden enviar su propio olor a la boca.

Alimentos que causan mal aliento

Cepillarse los dientes, usar hilo dental y enjuagarse siempre son formas eficaces de tener una boca limpia y sana. Pero por muchas precauciones que tomemos, hay ocasiones en las que el aliento decide actuar por su cuenta. No hay razón para preocuparse. De todas las causas del mal aliento, la mayoría están delante de nuestros ojos: en los alimentos que ingerimos.

Los alimentos azucarados son un problema obvio que es preciso admitir. A las bacterias naturales de la boca les encanta convertir los manjares dulces en olores que espantan al más pintado. Los alimentos ácidos pueden debilitar el esmalte, lo que expone a la boca a las infecciones y al mal aliento. Los alimentos ricos en grasas y en proteínas no siempre se digieren bien, como se puede apreciar por los gases sulfurosos que tienden a liberar cuando no se metabolizan.

También debemos pensárnoslo dos veces antes de recortar los carbohidratos. Sin ellos, el organismo comienza a descomponer otras grasas y proteínas para obtener energía y, al hacerlo, desprende un aliento que es de todo menos agradable.

Nuestra recomendación: una alimentación sana y equilibrada con una proporción suficiente de frutas y verduras, como la piña, el kiwi y hortalizas de hoja verde.

Ansiedad y estilo de vida

Cuando la rutina habitual de cepillado, hilo dental y enjuague no es suficiente para combatir el mal aliento, es hora de plantearse algunas preguntas difíciles acerca de tu estilo de vida y tus hábitos.

Lo creas o no, la ansiedad tiene otras consecuencias aparte de hacer que te suden las manos y acelerarte el corazón. La respiración entrecortada típica de los episodios de pánico seca la boca y lleva a exhalar un olor más bien preocupante. El ayuno también puede afectar a la digestión, ya que priva al estómago de las enzimas que necesita. Sin ellas, cualquier alimento sin digerir que no se descomponga emitirá olores que saldrán por la boca.

Además, existen algunas situaciones del día a día que pueden provocar mal aliento como:

  • Un día ajetreado en la oficina: El mal aliento acecha en todos los rincones. A lo mejor has comido rápido porque llevas todo el día de reuniones. O puede que alguien decidiera celebrar su cumpleaños con un delicioso pastel. O quizá te dejaras tentar por un tentempié a media tarde. Todos esos alimentos azucarados, ricos en proteínas, pueden generar un aliento poco adecuado para una reunión de negocios.
  • Primera cita: Salir con alguien por primera vez es algo muy serio, pero es importante mantener la calma. Da igual que te cepilles los dientes, uses hilo dental y te enjuagues antes de salir de casa: los nervios pueden jugarte una mala pasada y resecarte la boca, causando un olor desagradable y estropeando lo que podría haber sido una velada estupenda.
  • De copas con los amigos: Salir con los amigos es una forma ideal de relajarse. Pero no olvides que todos esos brindis disminuyen la producción de saliva, generando el ambiente propicio para las bacterias causantes del mal aliento, que pueden quedarse contigo incluso mucho después de que se acabe la fiesta.
  • El café de las mañanas: Tomar un café justo antes de comenzar a trabajar puede ser un hábito imprescindible (sobre todo los lunes por la mañana), pero seguramente sea también buena idea dedicar 30 segundos a la limpieza bucal para evitar que tus compañeros sepan lo que has desayunado en cuanto comiences a hablar.

Como puedes ver hay muchas causas que pueden provocar mal aliento. Para terminar eficazmente con el mal aliento te aconsejamos que descubras cuál puede ser la causa para encontrar el mejor remedio.

Remedios para el mal aliento

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